La aventura en Ciudad Perdida

Planificando nuestro viaje a Colombia, leímos que una de las experiencias más impresionantes era caminar 4 días por la selva y entrar en contacto así con culturas indígenas de camino a la Ciudad Perdida de los Tayrona.

Día1. Comienza la aventura 

Nos levantamos expectantes sin saber aún lo que nos depararía esta aventura. Preparamos las mochilas y subidos a un jeep y partimos a Machete Pelao donde empezaríamos a caminar.

wpid-wp-1440527388199.jpeg

Allí conocimos a los que serían nuestros compañeros de viaje, 15 mochileros de distintas nacionalidades, siendo nosotros los únicos hispanohablantes: Americanos muy rollo boy-scouts, franceses muy  educados, un inglés hipster apasionado de la naturaleza, un africano con una gran sonrisa y una interesante vida a sus espaldas, tres australianos que viajaban por todo mundo..etc. Un  grupo peculiar, joven, divertido y muy multicultural.

wpid-wp-1440527332951.jpeg

Comenzamos la etapa después de un buen almuerzo,  andamos por una paisaje montañoso y paramos a  bañarnos  en una  poza del  río Buritaca. Continuamos  nuestra  marcha hacia la búsqueda del lugar sagrado de los Tayronas (antiguos habitantes de La Ciudad Perdida). Por el camino íbamos recogiendo mangos, que en pleno sol y caminando nos supieron a gloria.

CAMERA

CAMERA

Subimos cuestas empinadas, y nos parábamos en miradores donde nos refrescábamos con fruta y agua mientras admirábamos  las  vistas e intercambiábamos impresiones con otros viajeros.

wpid-wp-1440527467566.jpeg

Y así anduvimos más de 4horas hasta nuestro primer campamento. Allí empezamos  a hacernos la idea de cómo viviríamos estos 4 días. Cenita contundente a las 7 a luz de las velas, hablar  del día siguiente y  a dormir a  las  hamacas que  al día  siguiente a  las  5 nos  despertaría  nuestro guía Chelo con un “arriba niños”!

wpid-wp-1440526214954.jpeg

wpid-wp-1440526938957.jpeg

 

Dia 2. La tormenta

Aún con legañas en los ojos, sobre las 5 de la mañana nos despertamos, el sol se desperezaba y nos daba los buenos días asomando tras las montañas. Chelo y su equipazo ya nos tenían preparado el desayuno. El día iba a ser duro.

A medida que íbamos caminando el  paisaje iba cambiando, una vegetación más frondosa y selvática nos daba la bienvenida, pronto encontraremos numerosas viviendas que conforman una villa de indígenas Kogui llamada Mutanshi.  A simple vista nos llamaron varias cosas la atención de ellos, vestían de un blanco  impoluto,niños y mujeres caminaban descalzos por las montañas y  los hombres con botas de agua y machetes. Su  mirada era tímida y sus cabellos eran largos, un bolsito en los niños y collares en las niñas era la única forma de distinguirlos. Más tarde aprenderíamos  más sobre ellos…

wpid-img_20150825_205620.jpg

Poco a poco nos íbamos quedando sin combustible, así que cuando llegamos al Campamento de los Wiwas devoramos la comida que entre Chelo y los  indígenas nos habían preparado, no sin antes disfrutar de un agradable baño en el río y un rato libre en el que cada uno lo aprovechaba a su manera. En el ambiente se respiraba libertad , incomunicados, el río, las montañas, nativos indígenas, gente de diferentes países…

wpid-wp-1440526795871.jpeg

wpid-img-20150825-wa0089.jpg

Con las pilas recargadas nos pusimos en marcha, ignorando que se avecinaba la parte más dura y  salvaje de la aventura. No llevábamos ni  20 minutos caminando cuando de repente un trueno nos avisó, la lluvia nos pisaba los talones.

Empezó a llover sin tregua, tan sólo nos dejó un segundo para cubrir las mochilas y enfundarnos el chubasquero o en su defecto bolsas de basura. 4 horas de tormenta sobre nuestras cabezas que hicieron que aceleráramos el paso, aumentara la concentración para no resbalar, atravesáramos riachuelos sin titubeos, pendientes arcillosas que nos complicaban la subida. Teníamos fango hasta en las cejas. La adrenalina de ver cómo la selva nos rugía ferozmente y nos desbordaba era a veces placentera y otras extenuante. Parecíamos los protagonistas de “Perdidos”. ;P

La parte más difícil era cruzar el río Buritaca para llegar al campamento más cercano de la ansiada Ciudad Perdida. Tras  cuatro horas de lluvia el nivel del río había subido considerablemente e intensas corrientes bajaban sin piedad  desde la montaña, con una fuerza suficiente como para arrastrarnos a todos hasta abajo. Con una  cuerda rudimentaria tensada de árbol a árbol, los guías de varios grupos se unieron para formar el ” paso”. Uno a uno íbamos cruzando el río que arrastraba un peligroso caudal. Existía cierto miedo en el ambiente, principalmente porque el soltarte de la cuerda  significaba que el río te arrastraría cuenca abajo. Pero Chelo y sus chicos parecían tenerlo todo bajo control y llegamos sanos y  salvos al campamento.

Día 3. La anhelada Ciudad  Perdida.

A las 5am nos despertó Chelito para tomar el desayuno y comenzar el ascenso, empezamos subiendo 1.200 escalones, camino construido por los mismos Tayronas. Fue allí donde el guía empezó a contarnos la historia y la magia del lugar. Como Chelo no sabía inglés y nuestros compis poquito español, Carlos hizo de traductor para todo el grupo.

wpid-wp-1440537352263.jpeg

Aprendimos que Ciudad Perdida fue construida entre el 650 y 700 por los indígenas de Tayrona pero no fue hasta 1976 cuando fue descubierta por el Instituto de Antropología.

Chelo también nos habló sobre la cultura indígena, principalmente de los Koguis y del Wiwas.

Los Wiwas son un grupo más desarrollado, que viven en la parte más baja  de  Sierra Nevada. Son aproximadamente 450. Pudimos  ver que usaban walkie talkie para comunicarse y hacían negocios con personas fuera de la sierra.  Se reúnen en asambleas con los demás grupos indígenas para coordinar la defensa de la Sierra.

Para conocer mejor a los Koguis, tuvimos una charla con el líder y chaman de la comunidad. Un momento inolvidable dentro de nuestro viaje. Se establecían espontáneamente preguntas y respuestas las cuales Carlos traducía  para todo el grupo.

wpid-img-20150825-wa0037.jpg

El  Chaman nos contó que los Koguis son el grupo más cercano a Ciudad Perdida de ahí que fueran ellos con los que más relación pudimos  establecer. Muestran total indiferencia hacia lo material y en general el mundo exterior. Dicen utilizar telepatía para comunicarse con otros grupos indígenas. Los Koguis creen que la naturaleza es sagrada, y gracias a ella podemos obtener todo lo que necesitamos para vivir. Se comunican con ella mediante las plantas y los animales y a través de ella obtienen  poderes sobrenaturales que los occidentales no pueden comprender. No van a hospitales y si enferman o sus mujeres dan a luz, utilizan plantas medicinales y su propia sabiduría para su curación. Ellos tienen  sus propias leyes, y no son juzgados por el Gobierno. De hecho, son respetados y consideramos patrimonio de su cultura.

Lo que el líder de la foto sostiene en la mano, es un poporo. Un objeto  compuesto por un calabazo hueco que representa al hombre y palo de  madera que la mujer. Dentro de éste se guarda la cal de caracol que se encarga de sacar el alkaloide de la hoja de coca. El proceso de mezclar  la hoja de coca con la saliva, con la cal de caracol se llama mambear. Una vez que palo queda impregnado de la sustancia se frota contra el calabazo formando así una masa que representa los pensamientos del que mambea.

Aquí os dejamos un vídeo de Elbert  (uno de nuestros guías) representando el proceso del mambear.

wpid-wp-1440526166389.jpeg

Dentro de la ley Kogui, para mambear coca tienes que ser hombre y mayor de 18 años. Para ellos es una planta sagrada, les produce efectos positivos como: les sacia la sed y el hambre, les proporciona  energía para afrontar largas caminatas, mejora su actividad  sexual.  Como efectos negativos: crea adicción  y les cristalizan los dientes y se les caen.

No podemos confundir mascar coca (normalemente asociado al mal  del altura) con mambear coca y mucha menos confundir la planta de coca  con la cocaina. A  la cocaina se le añaden aditivos químicos ( gasolina, antimonio..) que adultera la naturaleza  de  la planta.

1B2

Durante el viaje también pudimos hablar con un militar que controlaba la zona. Nos contó que hace unas décadas en Sierra Nevada, había mucho cultivo ilegal de coca, lo cual produjo serios problemas de narcotráfico y conflicto con los grupos paramilitares.  También  nos comentó que los militares apenas tienen relación con los indígenas de la zona, pero que los respetan enormemente y en ocasiones les han ayudado a curarse. En una ocasión,  un compañero del soldado fue mordido por una serpiente venenosa, cuyo veneno provocaría su muerte en menos de una hora. Un indígena corrío y con plantas y mirando la picadura lo sanó. Palabras textuales del soldado : ” Yo no creo en la magia, pero hay algo de misterio en esta gente, algo sobrenatural. “

Después de hablar con líder del poblado Kogui y el soldado, ascendimos los escalones que nos quedaban hasta la parte más alta de la Ciudad Perdida.

wpid-img-20150825-wa0040.jpg

wpid-img-20150825-wa0067.jpg

wpid-img-20150825-wa0038.jpg

wpid-img-20150825-wa0042.jpg

Estuvimos 2 horas en Ciudad Perdida y finalmente tomamos el almuerzo y continuamos el mismo camino de regreso, y tuvimos que volver a cruzar el río de nuevo, pero esta vez fue mucho más fácil, pues el río estaba tenía mucho menos caudal. Por fin llegamos al campamento donde cenamos y pasamos la noche.

CAMERA

Dia 4. La vuelta a la civilización

El último  día fue el más duro en cuando a actividad física se refiere. Casi 7 horas de trekking con menos paradas de las habituales  para llegar a Machete Pelao comer algo rápido  y de vuelta a Taganga.

Por último, resumir esta actividad como una de las mejores del viaje hasta ahora, deporte, cultura, naturaleza, compañerismo, y  muchas risas. Físicamente dura, pero asequible, aventureros que viajan por Colombia, no se la pierdan!

CAMERA

 

“Contra ellos, que son los dueños de todo, no quedan más poderes que los de la razón, -que con las armas de la inteligencia y la palabra –que por fortuna son las nuestras- para inducirlos al último minuto de reflexión que hace falta para salvar al mundo.” Gabriel Garcia Marquez.

Anuncios

4 respuestas a “La aventura en Ciudad Perdida

  1. Joder que recuetdos me vienen al leer vuestro blog. Sin duda llegar a la Ciudad Perdida es una pasada, un lugar increíble. Y cuántas veces se cruza el río agarrado a la soga. Disfrutad!!! Que envidia sana.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s